La suerte el éxito y las oportunidades
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La suerte, el éxito y las oportunidades

¿Existe la suerte?… Mi amigo el Dr. Lair Ribeiro dice que suerte existe cuando “se encuentran en un punto la oportunidad con la preparación”, y yo me adscribo a este pensamiento.

Para que ello ocurra entonces es menester que las personas se preparen y capaciten para aprovechar los momentos propicios que presentan los negocios y la vida toda.

 ¿Cómo te preparas para el éxito y las oportunidades?

“Entre las dificultades se encuentran las mejores oportunidades”.

Albert Einstein

Éste criterio parece sencillo de aplicar, sin embargo las experiencias de vida muchas veces hacen que en momentos culminantes asomen las inseguridades, los temores , las auto- limitaciones que demasiadas veces empujan a cualquier persona a permanecer en su “zona de comodidad”, y pierden la ocasión de aprovechar los momentos.

Ello induce a pensar que aprovechar las oportunidades en definitiva es un acto de valentía y requiere de la determinación para asumir los riesgos inherentes a cada decisión.

Los líderes conductuales y empresariales tienen como principal característica comportamental la habilidad para tomar decisiones y convertir las iniciativas en oportunidades de crecimiento general.

¿Qué es el éxito?

El éxito es al fin y al cabo consecuencia de valentía y responsabilidad aplicadas a la acción, y exige entender que demasiadas veces la oportunidad viene disfrazada de problema.

Actualmente las empresas, las organizaciones, las instituciones e incluso la sociedad toda atraviesa un complejo periodo de crisis. Tal vez ello sea la impronta del momento, y por tanto resultan imprevisibles y a veces inevitables, pero lo EVITABLE es la renuncia y el abatimiento ante éstas situaciones, para poder encontrar los regalos envueltos en esos problemas, lo cual requiere del atrevimiento de enfrentar situaciones hasta descubrir la oportunidad que existe en ellas.

¿Cuándo estás frente a una verdadera oportunidad?

¡La verdadera oportunidad tiene mucho que ver con el modo que decidimos percibir la realidad! Y casi siempre el mejor momento es “ahora”.

Sin embargo aprovechar él ahora se torna difícil por la cultura de “procrastinación” en la que estamos insertos.

Es demasiado fácil dejar lo complejo para después. Sin embargo posponer las cosas dificulta disfrutar el regalo de vivir plenamente cada día, y facilita perder tiempo y dejar pasar oportunidades.

A las personas que viven posponiendo me permito recordarles que:

“Quien pospone demasiado deja de vivir el “presente” y que “la felicidad no se programa en una agenda”.

¡La felicidad se crea, se intuye, se siente, se vive en el ahora!

¿Y por qué la forma de percibir la realidad es tan determinante para el éxito?

Varias son las razones: pero la principal tiene que ver con que todos  podemos orientar la percepción hacia posibilidades o hacia dificultades. Hacia donde vaya el enfoque irá la energía.

Si la decisión es orientar el foco hacia dificultades obviamente éstas se acrecentarán a nivel perceptivo, y probablemente la consecuencia sea victimización y resultados indeseados; en cambio si el foco se dirige a posibilidades, las oportunidades se acrecentarán de forma exponencial.

Y una pregunta existencial es ¿por qué ocurre esto? Y la respuesta que me viene a la mente es que la casi nula educación emocional que recibimos juega casi siempre en contra de nuestras aspiraciones.

Aprender a desarrollar la capacidad emocional…

Es esencial para el logro de resultados y para convertir problemas en oportunidades en todos los ámbitos de la vida, de modo a superar esa voz interior que nos susurra que “es mejor no asumir riesgos”, que “es mejor dejar las cosas como están”.

Hay que considerar que ante cada oportunidad perdida, ante cada momento desaprovechado, se manifiesta la aplastante dimensión de la frustración.

¿Cómo aprender a percibir las oportunidades?

Primero entender como decía Henry Ford, que “el fracaso es una gran oportunidad de empezar de nuevo, con más inteligencia”

Segundo, notar que el verdadero problema está más en la mente que en circunstancias externas.

Luego entender que un problema es parte de un proceso de auto-superación indispensable en todo proceso evolutivo (personal y profesional).

Y finalmente comprender y aceptar que hay circunstancias en la vida, que por su complejidad escapan a las posibilidades de solución, y por tanto es mejor aprender de ellos.

Es muy posible que las mejores oportunidades estén aconteciendo “aquí y ahora”, y por tanto hay que darse permiso para afrontar las vicisitudes con valor y responsabilidad, y recordar lo oneroso que es “una oportunidad perdida”

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