¡Aprende a cambiar tus imágenes mentales… y cambiará tu vida!

 

Y lo anterior es aplicable a todas las circunstancias de la vida, las internas que están determinadas por tu propia autoimagen y las externas definidas por la forma que percibes esa parte de tu vida.

Mucha gente tiene la idea que los cambios en cualquier ámbito de las ciencias son producidas por los “expertos”  en el tema, y ello es debido a que éstos son los más familiarizados con los conocimientos que se circunscriben a una actividad científica determinada. Sin embargo, las estadísticas demuestran que cualquier nuevo conocimiento procede generalmente del exterior, no de los expertos, sino más bien de aquellos llamados “inexpertos”. Pasteur no era médico; los hermanos Wrigth eran mecánicos de bicicleta, no ingenieros; Albert Einstein era matemático, no físico; etc.

Las imágenes que te formas con respecto a los acontecimientos de tu vida, determina contundentemente tu manera de interpretarlos y de actuar al respecto.

Entrando al campo subjetivo, la autoimagen cumple un rol fundamental en los resultados de toda persona. Es la clave de la personalidad y de la conducta, y además fija los límites de la consecución individual, que es lo mismo que decir que define que puedes y que no puedes hacer y lograr. Modificar ese holograma mental pasa a ser entonces un tema de enorme trascendencia para lograr resultados trascendentes en la vida. Para ello es de capital importancia saber cómo funciona el mecanismo de formación de imágenes.

Existe abundante evidencia científica que revelan que tanto el cerebro cómo el sistema nervioso operan como un radar que busca naturalmente la consecución de los objetivos de cada individuo, por lo que la claridad en la identificación de éstos objetivos pasa a ser un tema central en su funcionamiento.

O sea que, funcionalmente tanto el cerebro cómo el sistema nervioso constituyen una especial estructura de conducción automática que beneficia  (“mecanismo de éxito”) o que perjudica (“mecanismo de fracaso”), según cómo tú, su único operario, las haga funcionar.

La “cibernética” estudia el comportamiento de las máquinas y los principios mecánicos que la rigen, y como tal sus conclusiones tienen certeza casi matemática; pero he aquí, que los mismos principios rigen el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso, lo cual ha permitido el nacimiento de la “psico-cibernética”.

De manera consciente o no, la autoimagen de todo individuo se transforma permanentemente, para bien o para mal, y lo hace no por una acción meramente intelectual sino también por la “experimentación”. Por ejemplo: te pudieron hablar mucho y bien acerca del amor, sin embargo eso es intrascendente; lo trascendente pasa a ser lo que experimentaste acerca del amor.

Todo estado de confianza, equilibrio, desequilibrio o perturbación, es resultado de lo que cada persona experimenta, no de un aprendizaje intelectual.

La experiencia en la vida real es un rudo e implacable maestro, y esa experiencia crea las condiciones para interpretar las siguientes situaciones, y así sucesivamente en una espiral sin fin. Es más, una misma experiencia puede determinar una conducta en un hombre y otra conducta totalmente diferente en otro.

¡Nada atrae tanto al éxito como la experiencia del éxito! Y los recuerdos de éxito en los archivos mentales de información fundamentan toda tarea que se emprenda en el presente.

¿Por qué debes hacer este curso?

Sintetizar las experiencias, crearlas y  trabajarlas en el laboratorio de la mente ES ACTUALMENTE POSIBLE, y cómo el sistema nervioso es incapaz de distinguir entre la experiencia real y la experiencia imaginada los resultados posibles de obtener son extraordinarios.

Aprenderás a crear imágenes holográficas de éxito, de lograr tus metas, de superar tus miedos, de cómo ser un vendedor exitoso, y en fin de cualquier tipo de situación imaginable en que la experiencia conduzca al éxito.

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